La obra de Enrique Serna:
Un acercamiento desde la
teoría de Bourdieu
Para
Bourdieu, el campo es lo social hecho cosa (lo objetivo) y el Hábitus es lo
social inscrito en el cuerpo (lo subjetivo); para Bourdieu, son espacios
estructurados de posiciones los cuales son producto de la distribución
inequitativa de ciertos bienes (capital) capaces de conferir poder a quien los
posee. Un campo puede ser económico, cultural, social o simbólico; dentro de
estos campos existen subcampos que los complementan, un ejemplo de subcampo es
el arte. Determinados campos pueden dejar de existir o se pueden modificar, su
lugar en la jerarquía de los campos se puede volver dominante sobre otro o
perder valor. Bourdieu, en este sentido, pondera el papel de las
confrontaciones internas de cada campo, sus trabajos más extensos precisan que
las disputas en cada área cultural o política especifican el sentido general de
la reproducción social y el conflicto de clases; es decir, la estructura de los
campos, de las clases y de los sujetos y grupos sociales operan en la
correlación y complementación de éstos por medio de tres niveles culturales a
los cuales Bourdieu denomina gustos: lo subjetivo de los comportamientos
individuales y colectivos -gusto legítimo, gusto medio y gusto popular-. Esto
significa la entrada al mercado de bienes simbólicos para hacer la
diferenciación por la composición de los públicos (burguesía / clase media /
popular), por la naturaleza de sus obras producidas (obras de arte / bienes y
mensajes de consumo masivo) y por las ideologías político estéticas que se
expresan (aristocratismo estetista / ascetismo y pretensión / pragmatismo
funcional). Todos coexisten dentro de la misma sociedad capitalista porque ésta
ha organizado la distribución desigual de todos los bienes materiales y
simbólicos.
En este sentido, a las diferentes clases les corresponden
distintos universos de experiencias, ámbitos de prácticas, categorías de
percepción y apreciación. Dentro de sus reflexiones, Bourdieu deriva la idea de
la actividad simbólica como parte del sistema de clases y subclases -segmentación
de la sociedad-, pues el individuo es siempre un sujeto clasificado, a pesar de
nuestra creencia de que las clases habían sido abolidas –una idea de
democratización de la vida social y supuestas libertades connaturales a lo
humano-. Así, el contexto de nuestras sociedades nos hacen explicarnos cómo es
que un grupo social de acuerdo a sus parámetros de clase “escoge” qué estudiar,
qué leer y tal vez hasta qué escribir; esto, en referencia a lo que el propio
grupo considera qué debe ser solemnizado, cómo fijar las conductas socialmente
aprobadas y desde qué esquemas percibir y apreciar lo “real”.
Desde la propuesta hecha por Bourdieu, en el ámbito del
campo cultural, hacemos un acercamiento a la obra. Enrique Serna (México, 1959)
es narrador y ensayista que cuenta ya con reconocimiento y prestigio literario;
críticos como Fernando Aínsa[1]
y Christopher Domínguez Michael[2]
lo consideran uno de los autores más importantes de la narrativa mexicana del
presente siglo.
Enrique Serna estudió lengua y literaturas hispánicas en la
FFyL de la UNAM. Colaborador de Confabulario de Novedades, Crítica, La Jornada
Semanal y Letras Libres. Recibió el Premio Mazatlán de Literatura 2000 por El seductor de la patria. Premio
Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada 2004 por Ángeles del abismo. OBRA PUBLICADA: Antología: Los mejores
cuentos mexicanos. Edición 2000, Joaquín Mortiz, 2000. Sus obras son: Cuento:
Amores de segunda mano, Cal y Arena, 1994. || El orgasmógrafo, Plaza &
Janés, 2001. || La palma de oro, CONACULTA/Aldus, La Centena, Narrativa,
2004. || Ensayo: Las caricaturas me hacen llorar, Joaquín Mortiz, 1996. ||
Novela: Uno soñaba que era rey, Plaza y Valdés, 1989. || Señorita México, Plaza
y Valdés, 1993. || El miedo a los animales, Joaquín Mortiz, 1995. || El
seductor de la patria, Joaquín Mortiz, 1999. || Ángeles del abismo, Joaquín
Mortiz, 2004. || Fruta verde, Planeta, Autores españoles e iberoamericanos,
2006. Crónica: Giros negros, Cal y arena, 2008.
Diversos son los críticos y espacios literarios nacionales
e internacionales que han criticado y elogiado la obra de Serna; un ejemplo de
ello es el trabajo que publica Ignacio Solares en Revista de la Universidad de México cuyo título Una agridulce perversidad[3]
y donde destaca el buen momento que atraviesa la narrativa mexicana en la que Serna
tiene un papel primordial, y puntualiza una de las características narrativas de
este autor: “El arte de Serna consiste en una serie de procedimientos
encaminados a hacernos más persuasiva la ilusión realista, ésa que sólo puede
darse dentro de la mejor literatura”. Así mismo, se han realizado diversos
estudios en torno a la obra de Serna, como es el caso del trabajo de Davy
Desmas de la Universidad de Nantes, Francia, dentro del Congreso Internacional
1810-2010: 200 años de Iberoamérica. Dicho estudio, cuyo título es Ciudad e Identidad en la obra de Enrique
Serna: ¿La ciudad como deconstructor identitario?[4],
cuyo objetivo es, basándose en la obra del escritor Enrique Serna, establecer cómo
la ciudad tentacular puede ser un freno para la plena realización personal del
individuo. En lugar de un terreno propicio para la elaboración de su integridad
ontológica, el personaje descubre un universo urbano donde es imposible
encontrar un punto de anclaje, por lo difícil que resulta la vida cotidiana. Se
trata entonces de presentar las diferentes características de la ciudad
mexicana tal y como la concibe Serna, para distinguir los contornos de un
entorno hostil cuya fuerza repulsiva es tan fuerte como su potencia de atracción.
Los anteriores ejemplos sólo son una pequeña muestra del
prestigio literario con el que cuenta este autor; dichas perspectivas nos llevan
necesariamente al planteamiento de Bourdieu, las estructuras simbólicas, más
que una forma particular de poder, son una dimensión de todo poder, es decir,
un planteamiento que nos sitúa en los mecanismos de la legitimidad como
producto del reconocimiento, del desconocimiento o de la creencia en virtud
desde la cual las personas que ejercen la autoridad son dotadas de prestigio
para ese reconocimiento. La vinculación que le da Bourdieu a lo económico y lo
simbólico es fundamental para discernir cómo estos eventos tienden a reproducir
desigualdades sociales, al fundamentar una dominación de una clase social sobre
otra por medio del Capital Cultural. Las clases sociales se distinguen por su
posición en la estructura de la producción y por la forma cómo se producen y
distribuyen los bienes materiales y simbólicos en una sociedad, la circulación
y el acceso a estos bienes, no se explican sólo por la pertenencia o no a una
clase social, sino también por la diferencia que se engendra en lo que se
considera como digno de transmitir o de poseer.
[1] Escritor, crítico y ensayista uruguayo de origen español, Fernando
Aínsa ha trabajado desde el campo literario para organizaciones tan importantes
como la UNESCO. Reconocido como gran cuentista, su obra ha sido traducida a más
de 30 idiomas. Disponoble en http://www.lecturalia.com/autor/6300/fernando-ainsa
[2] Christopher Domínguez Michael (Ciudad de México, México, 1962). Crítico
literario e historiador, su obra ha encontrado un sitio destacado en la vida cultural
de México desde la aparición de Antología de la narrativa mexicana del siglo
XX. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 1993 y en 2006
le fue otorgada la Beca Guggenheim. Participó en el consejo de redacción de la
revista Vuelta entre 1989 y 1998. Actualmente es miembro del consejo editorial
de Letras Libres y columnista cultural en el periódico Reforma. En 2005 recibió
el Premio Xavier Villaurrutia por Vida de fray Servando (2004), una biografía
del fraile y teólogo revolucionario novohispano. Entre sus libros de ensayos se
cuentan La utopía de la hospitalidad (1993), Tiros en el concierto. Literatura
mexicana del siglo V (1997), Servidumbre y grandeza de la vida literaria
(1998), La sabiduría sin promesa. Vida y letras del siglo XX (2001) y Toda
suerte de libros paganos (2001). En 1992 compiló la Obra selecta de José
Vasconcelos y en 1997 publicó una novela, William Pescador. Fondo de Cultura
Económica ha editado Antología de la narrativa mexicana del siglo XX (1989 y
1991) y Diccionario crítico de la literatura mexicana (1955-2005) (2007). Disponible
en http://www.fce.com.ar/ar/autores/autor_detalle.aspx?idAutor=2269