miércoles, 24 de abril de 2013


La obra de Enrique Serna:
Un acercamiento desde la teoría de Bourdieu


Para Bourdieu, el campo es lo social hecho cosa (lo objetivo) y el Hábitus es lo social inscrito en el cuerpo (lo subjetivo); para Bourdieu, son espacios estructurados de posiciones los cuales son producto de la distribución inequitativa de ciertos bienes (capital) capaces de conferir poder a quien los posee. Un campo puede ser económico, cultural, social o simbólico; dentro de estos campos existen subcampos que los complementan, un ejemplo de subcampo es el arte. Determinados campos pueden dejar de existir o se pueden modificar, su lugar en la jerarquía de los campos se puede volver dominante sobre otro o perder valor. Bourdieu, en este sentido, pondera el papel de las confrontaciones internas de cada campo, sus trabajos más extensos precisan que las disputas en cada área cultural o política especifican el sentido general de la reproducción social y el conflicto de clases; es decir, la estructura de los campos, de las clases y de los sujetos y grupos sociales operan en la correlación y complementación de éstos por medio de tres niveles culturales a los cuales Bourdieu denomina gustos: lo subjetivo de los comportamientos individuales y colectivos -gusto legítimo, gusto medio y gusto popular-. Esto significa la entrada al mercado de bienes simbólicos para hacer la diferenciación por la composición de los públicos (burguesía / clase media / popular), por la naturaleza de sus obras producidas (obras de arte / bienes y mensajes de consumo masivo) y por las ideologías político estéticas que se expresan (aristocratismo estetista / ascetismo y pretensión / pragmatismo funcional). Todos coexisten dentro de la misma sociedad capitalista porque ésta ha organizado la distribución desigual de todos los bienes materiales y simbólicos.
En este sentido, a las diferentes clases les corresponden distintos universos de experiencias, ámbitos de prácticas, categorías de percepción y apreciación. Dentro de sus reflexiones, Bourdieu deriva la idea de la actividad simbólica como parte del sistema de clases y subclases -segmentación de la sociedad-, pues el individuo es siempre un sujeto clasificado, a pesar de nuestra creencia de que las clases habían sido abolidas –una idea de democratización de la vida social y supuestas libertades connaturales a lo humano-. Así, el contexto de nuestras sociedades nos hacen explicarnos cómo es que un grupo social de acuerdo a sus parámetros de clase “escoge” qué estudiar, qué leer y tal vez hasta qué escribir; esto, en referencia a lo que el propio grupo considera qué debe ser solemnizado, cómo fijar las conductas socialmente aprobadas y desde qué esquemas percibir y apreciar lo “real”.
Desde la propuesta hecha por Bourdieu, en el ámbito del campo cultural, hacemos un acercamiento a la obra. Enrique Serna (México, 1959) es narrador y ensayista que cuenta ya con reconocimiento y prestigio literario; críticos como Fernando Aínsa[1] y Christopher Domínguez Michael[2] lo consideran uno de los autores más importantes de la narrativa mexicana del presente siglo.
Enrique Serna estudió lengua y literaturas hispánicas en la FFyL de la UNAM. Colaborador de Confabulario de Novedades, Crítica, La Jornada Semanal y Letras Libres. Recibió el Premio Mazatlán de Literatura 2000 por El seductor de la patria. Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada 2004 por Ángeles del abismo. OBRA PUBLICADA: Antología: Los mejores cuentos mexicanos. Edición 2000, Joaquín Mortiz, 2000. Sus obras son: Cuento: Amores de segunda mano, Cal y Arena, 1994. || El orgasmógrafo, Plaza & Janés, 2001. || La palma de oro, CONACULTA/Aldus, La Centena, Narrativa, 2004. || Ensayo: Las caricaturas me hacen llorar, Joaquín Mortiz, 1996. || Novela: Uno soñaba que era rey, Plaza y Valdés, 1989. || Señorita México, Plaza y Valdés, 1993. || El miedo a los animales, Joaquín Mortiz, 1995. || El seductor de la patria, Joaquín Mortiz, 1999. || Ángeles del abismo, Joaquín Mortiz, 2004. || Fruta verde, Planeta, Autores españoles e iberoamericanos, 2006. Crónica: Giros negros, Cal y arena, 2008.
Diversos son los críticos y espacios literarios nacionales e internacionales que han criticado y elogiado la obra de Serna; un ejemplo de ello es el trabajo que publica Ignacio Solares en Revista de la Universidad de México cuyo título Una agridulce perversidad[3] y donde destaca el buen momento que atraviesa la narrativa mexicana en la que Serna tiene un papel primordial, y puntualiza una de las características narrativas de este autor: “El arte de Serna consiste en una serie de procedimientos encaminados a hacernos más persuasiva la ilusión realista, ésa que sólo puede darse dentro de la mejor literatura”. Así mismo, se han realizado diversos estudios en torno a la obra de Serna, como es el caso del trabajo de Davy Desmas de la Universidad de Nantes, Francia, dentro del Congreso Internacional 1810-2010: 200 años de Iberoamérica. Dicho estudio, cuyo título es Ciudad e Identidad en la obra de Enrique Serna: ¿La ciudad como deconstructor identitario?[4], cuyo objetivo es, basándose en la obra del escritor Enrique Serna, establecer cómo la ciudad tentacular puede ser un freno para la plena realización personal del individuo. En lugar de un terreno propicio para la elaboración de su integridad ontológica, el personaje descubre un universo urbano donde es imposible encontrar un punto de anclaje, por lo difícil que resulta la vida cotidiana. Se trata entonces de presentar las diferentes características de la ciudad mexicana tal y como la concibe Serna, para distinguir los contornos de un entorno hostil cuya fuerza repulsiva es tan fuerte como su potencia de atracción.
Los anteriores ejemplos sólo son una pequeña muestra del prestigio literario con el que cuenta este autor; dichas perspectivas nos llevan necesariamente al planteamiento de Bourdieu, las estructuras simbólicas, más que una forma particular de poder, son una dimensión de todo poder, es decir, un planteamiento que nos sitúa en los mecanismos de la legitimidad como producto del reconocimiento, del desconocimiento o de la creencia en virtud desde la cual las personas que ejercen la autoridad son dotadas de prestigio para ese reconocimiento. La vinculación que le da Bourdieu a lo económico y lo simbólico es fundamental para discernir cómo estos eventos tienden a reproducir desigualdades sociales, al fundamentar una dominación de una clase social sobre otra por medio del Capital Cultural. Las clases sociales se distinguen por su posición en la estructura de la producción y por la forma cómo se producen y distribuyen los bienes materiales y simbólicos en una sociedad, la circulación y el acceso a estos bienes, no se explican sólo por la pertenencia o no a una clase social, sino también por la diferencia que se engendra en lo que se considera como digno de transmitir o de poseer.
   
  




[1] Escritor, crítico y ensayista uruguayo de origen español, Fernando Aínsa ha trabajado desde el campo literario para organizaciones tan importantes como la UNESCO. Reconocido como gran cuentista, su obra ha sido traducida a más de 30 idiomas. Disponoble en http://www.lecturalia.com/autor/6300/fernando-ainsa

[2] Christopher Domínguez Michael (Ciudad de México, México, 1962). Crítico literario e historiador, su obra ha encontrado un sitio destacado en la vida cultural de México desde la aparición de Antología de la narrativa mexicana del siglo XX. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 1993 y en 2006 le fue otorgada la Beca Guggenheim. Participó en el consejo de redacción de la revista Vuelta entre 1989 y 1998. Actualmente es miembro del consejo editorial de Letras Libres y columnista cultural en el periódico Reforma. En 2005 recibió el Premio Xavier Villaurrutia por Vida de fray Servando (2004), una biografía del fraile y teólogo revolucionario novohispano. Entre sus libros de ensayos se cuentan La utopía de la hospitalidad (1993), Tiros en el concierto. Literatura mexicana del siglo V (1997), Servidumbre y grandeza de la vida literaria (1998), La sabiduría sin promesa. Vida y letras del siglo XX (2001) y Toda suerte de libros paganos (2001). En 1992 compiló la Obra selecta de José Vasconcelos y en 1997 publicó una novela, William Pescador. Fondo de Cultura Económica ha editado Antología de la narrativa mexicana del siglo XX (1989 y 1991) y Diccionario crítico de la literatura mexicana (1955-2005) (2007). Disponible en http://www.fce.com.ar/ar/autores/autor_detalle.aspx?idAutor=2269

3 comentarios:

  1. Creo que ahondar un poco en las editoriales y cual es su capital simbólico respecto al campo literario mexicano y del mundo de habla hispana en donde ha publicado Serna sumaría mucho al análisis.

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  2. ¿Cuál es la obra con la que Serna se posiciona en el campo literario como el autor de prestigio que ahora es?

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  3. El orgasmógrafo y Señorita México son las obras que han dado reconocimiento a Enrique Serna.

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