Mi yo Artificio
Hugo
Israel López Coronel
Yo y el otro, lo otro, el Tú,
el destino de mi Yo,
del que enuncia, se enuncia,
y es enunciado.
¿Quién eres tú?
Yo soy yo.
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| Isabel Miramontes Come Along |
Lo
humano es la imagen del mundo; en la imagen está lo humano porque “el hombre construye
una imagen del otro cuando habla, cuando escribe; incluso cuando le llama a
otro sin palabras”. El quehacer poético en torno al lenguaje, y la experiencia
poética misma, nos instala en un momento histórico, testigos, otrora, presentes
en la explosión del universo: la Palabra; la palabra que crea: cuando en el
silencio de las tinieblas del principio, los
nombres de los dioses guardaban los secretos de la creación y el hombre lo supo;
la erupción explosiva del mundo a través de la palabra, que como un rayo de luz
trasgrede los horizontes de la naturaleza comunicativa y nos sitúa en el
intento de materialización de la imagen, en cuyo lenguaje no hay límite para
designar las cosas del mundo.
El lenguaje se recrea en el pensamiento, arma poderosa que
concentra la energía para figurar la palabra creadora, el origen mismo. La
palabra somete el concepto de imagen -el producto imaginario-, cifra misma de
la condición humana que posee un valor psicológico.
La realidad es un poema en el devenir de la
palabra a partir de la palabra, que en sí misma conlleva una labor estética intrínseca
en su arquitectura. El paso previo al
análisis sintáctico minucioso es el obligado encuentro con la palabra. Dentro
de la estructura lingüística del poema nos instalamos en la problemática que
plantea las relaciones entre el discurso y el universo del discurso. El poema,
entonces, se nos ofrece como forma lingüística completa que, como afirma Raúl Dorra, es “un cuerpo labrado por la palabra y puesto
de pie por la voz”. La voz nos sitúa ante el sujeto presente –el que habla, el
que enuncia-. De acuerdo con Raúl Dorra “el acto de la voz implica un
desdoblamiento, una diferenciación original donde todo comienza porque la
unidad da paso a la tensión que separa y reúne a los opuestos (el Yo y el Tú,
el sujeto y el objeto, el cuerpo y el mundo)”.
El poema es
la materia, la energía la poesía, pero qué del poema sin la voz, qué de la
palabra sin la voz, ya que hablar significa existir y hacerse presente, ocupar
un lugar. La materialización del pensamiento es a través de la palabra, donde ésta se crea y recrea, es donde se
lleva a cabo la metaforización misma, ya, de la metáfora de la palabra. La
palabra esculpe los cuerpos, el Hombre se recrea en la palabra y sólo a través
de la experiencia que se tenga de ella es posible la construcción del mundo.
Son las
palabras las que toman una actitud, no los cuerpos. Si primero fue la palabra,
es porque la necesidad de relacionarse llevó al Hombre a crear ese artificio,
ergo, esa ficción se vuelve cultura, aglomeración, enfermedad ante la totalidad
discursiva, paradoja de la imagen de lo que pensamos que somos; he ahí la razón
poética del artificio de la palabra para Óclesis, más allá de su fantasmagórica
metafísica. También hay que considerar que el artificio es una abstracción
real, por ello se vuelve concepto, por ello dominación. Entonces toda palabra
(artificio) encierra contradicción.
Bajo el
gobierno universal de la Palabra el ser humano se embarca sobre el mar de su
conciencia, concibe un cosmos en su entorno y se constituye así mismo
amalgamado a la historia misma de la Palabra, donde éste -el ser humano-, como
urgido innatamente por su misterioso menester se encuentra situado en los
linderos del horizonte, del espacio y aún más allá, con las estrellas presentes
en un cielo cuyo mero enunciado verbal recobra la aplastante majestad que tiene
la Palabra. Como punto de partida la Palabra saturada de la imagen, de la
estela de viento que agita el mar de la conciencia, el lenguaje gira alrededor
de lo indecible.
Una palabra: Óclesis. Una definición: la enfermedad causada
por la aglomeración de la gente. Somos lo que pensamos que somos, un artificio,
víctimas mismas del artificio de nuestro propio discurso, construidos y
reconstruidos cuantas veces el artificio que nuestra conciencia histórica nos
allana. ¿Cómo pensarnos sino es a través de artificios de un lenguaje, también
artificio?
