De la imagen y otras ¿dicotomías?
Por:
Hugo I. López Coronel
En la obra El Alfabeto contra la Diosa (1998), Leonard Shlain plantea la
existencia de un conflicto posible entre Imagen y Palabra, llamándolos “el
poder femenino y el poder masculino” respectivamente. En este sentido, Shlain
afirma que “existen pruebas abundantes de que toda sociedad que adquiere la
escritura experimenta una serie de cambios radicales” (15). A estos cambios
radicales, afirma Shlain, se les ha llamado “progreso” sin que apenas se
sospeche de la existencia de un efecto pernicioso en la adquisición de la
escritura –que ha pasado casi inadvertido, afirma el mismo autor–, ya que “la
escritura favorece, de forma subliminal, una actitud patriarcal” (16).
La escritura, primero,
y el alfabeto después, rompieron el equilibrio entre estos dos sistemas
complementarios de comprender la realidad –imagen - palabra–, haciendo que la
adquisición de la escritura haya favorecido el sometimiento, desde un discurso,
de las mujeres a lo largo de los siglos. En este sentido, Shlain afirma que “la
misoginia y el patriarcado surgen y decaen paralelamente con la escritura alfabética”
(17). La clave de la tesis de Leonard Shlain, en la obra ya referida, reside en
la manera en cómo se ha desarrollado el sistema nervioso de los humanos a
partir, de acuerdo con Shlain, de que “la escritura alfabética afectara
profundamente a las relaciones de género” (18). Shlain ofrece argumentos desde
diversos enfoques científicos para reforzar la tesis sobre este posible
conflicto (Imagen – Palabra) a través de varios ejemplos en el devenir discursivo
de la historia, –principalmente en el discurso cultural de Occidente–, a lo que
él ha llamado “verosimilitud competitiva”.
La afirmación
categórica que Shlain platea al determinar que hay un conflicto entre Imagen y
Palabra nos resulta una posición de interés nominal en la reflexión del
quehacer científico en torno a la crítica del discurso cultural; sino, por el
contrario, coincidimos en la afirmación de concebir un lenguaje que permita
desde otro punto, buscar la palabra que encarne la verdad, porque la palabra es
la encarnación donde el lenguaje posee significado, lo que evoca una identidad
de lo femenino que se encuentra alojada en una ambivalencia que desde hace
mucho tiempo nos resulta confusa y, ciertamente confusa, pues transita en una
ambivalencia donde la imagen misma de “lo femenino”, en sí misma, plantea ya un
problema de categorización desde la noción alfabética de lo masculino.
Referencia:
Shlain, Leonard. El Alfabeto contra la Diosa. Debate.
México. 1998.

No hay comentarios:
Publicar un comentario