Eximente
Alguna vez, me detuvo justo frente a la puerta. Sus ojos dibujaron
luz, en el principio de todo. Ahí, sólo para ver más allá, donde no hubo nada. El
bosque abrió sus ramas para dejar pasar mis brazos y navegar en la miel de las
colmenas. Caminar bajo el radiante sol al lado de las veredas, con el fleco de
sueños hasta la comisura de los labios, y los dedos envueltos en los bolsillos.
Sentir otra vez la vida invadir al cuerpo, sentarse a tomar café y platicar de
los peces en la sala, al lado del público y sus otros actores.
El verano llegó, nuestras miradas buscaron más adentro,
mucho más adentro. Empezaron a encontrar a los otros, sujetados todos de la
mano, en amasijos de colores y formas, en vértices oblicuos que danzan en el
aliento. Algunas fuentes se llenaron al tope y se desparramaron para poner
verde al pasto que alimenta la conciencia del tiempo. Las olas se hicieron otra
vez en la playa y el sol se trenzó en la línea del fondo del mar, hizo el amor
y abortó sus fluidos para darle color al cielo de los atardeceres.
La plata se apoderó de las nubes e invadió sus entrañas para
hacerlas flotar a la deriva, entre las olas del viento, entre las arrugas del
alma… Muchos, siempre muchos besos se enterraron en nuestras pieles y también
muchos tiempos se ahogaron entre nuestros cuerpos. Su larga cabellera se
expandió por el alba de los sueños para preguntar al hechicero por las
caricias, por los cuerpos convertidos en manos, invadiéndose unos a otros, sin
regla, sin principio, sin fin, bocas devorando hasta la última caricia olvidada
en el más remoto pliegue.
Cuando el otoño llegó y el último amanecer se fue de entre
mis brazos la vi partir, arrojarse al vacío, al infinito vacío con las palmas
pegadas al pecho y los amaneceres envueltos en un sobre rotulado con besos. Al
salir para siempre, se detuvo por un instante en el umbral y musitó palabras
ininteligibles. Creí que dijo que yo era suyo, pero no lo sé. Sólo quedaron las
tardes de aquel jardín de hongos y pilares de aserrín. Ella, cerró los ojos, se
dejó llevar por el viento. Polen, flotaba otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario